viernes, 11 de abril de 2014

Adiós Pongo.

Ya no volveré a sentir como tu cola golpea alegre la pared cuando me acerco a tí por la mañana; ya no sentiré tu lengua lamiéndome la mano cuando esté dormido en el butacón; ya no estás, te has ido y no podemos hacer nada para que vuelvas.

Gracias querido Pongo


No hay comentarios:

Publicar un comentario