Y regresé al cielo rápidamente y me
escondí entre las nubes de las que había salido. Abajo quedó completamente
calcinado el mentiroso que me había invocado tras jurar y perjurar a su mujer
que no tenía nada que ver con las cartas que habían aparecido otra vez en la misma
caja de cartón. Ella corrió a la ventana, se asomó y me dio las gracias
guiñando un ojo, le contesté con un relámpago.
Eterno niño al que le encanta jugar a imaginar, imaginar que soy como un viejo pirata, como Sir Francis Drake, Capitan Kidd, Edward Teach, Mary Read ó Anne Bonny a quienes me hubiese gustado emular. Por eso me construí un barco, un galeón de fantasías al que bauticé como "L'Illegale". Desde su castillo de proa acostumbro a contarme historias que se me ocurren cuando navego y no sopla el viento. Ahora si quieres, las compartiré contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario