sábado, 23 de junio de 2012

Parte médico especial


La risa un poco ronca y una barba que siempre pincha cuando la toca otra vez para ver si es de verdad, son los dos primeros pasos que habitualmente repite Pablo antes de mirar a sus ojos vidriosos que como siempre no  parecen seguirle cuando, después de meter la moneda en la ranura, espera con ganas a que salga el papelito con su futuro diario escrito en letra dorada. 

¿Cuando se la llevarán los de la feria?; es que a parte de que ya le quedan pocos ahorros en la hucha, su mamá aún sigue en el hospital.

jueves, 14 de junio de 2012

Trío de micros para REC de la SER


Cansado ya de escribir y no ser correspondido he decidido mandar tres micros de una tacada; 

¡A ver si esta vez hay suerte!

Pobre asesino
Por lo que más quieras lávate bien esas manos antes de acostarte que luego dejas rastros en la paja y el inspector te volverá a cazar como a una rata.

Turrones “La viuda”
Por lo que más quieras lávate bien esas manos antes de acostarte, que luego cuando me agarras y me besuqueas se te quedan pegadas a mis nalgas. ¿Y si cambias de trabajo y dejas la fábrica de turrón?.

Disculpas
Por lo que más quieras lávate bien esas manos antes de acostarte, cepíllate los dientes durante dos minutos; arriba y abajo, para que no quede ningún resto de comida.  Perfúmate no sin antes haberte lavado bien los sobacos, mete los pies en el bidé con agua y jabón durante diez minutos y mientras tanto yo, me iré preparando con ese pijama que tanto te gusta. Aunque quizás, pensándolo bien,  tampoco esta noche me apetezca; ya sabes cariño, es por lo de la próstata. 

viernes, 8 de junio de 2012

Ardiente condena


Además el pollo rebozado siempre humea demasiado y es un asco que entre lo poco que se ve y todos  los que estamos aquí metidos, no sepamos si son las alitas las que nos golpean suavemente al ritmo de las burbujas hirviendo o si son  las leves insinuaciones de los que tenemos por detrás o por delante. Se lo diré hoy mismo a Pedro Botero  para que se prepare su cena en otra marmita aparte;  una cosa es que seamos pecadores y otra que por los ajustes y el no gastar en aceite, nos condenemos aún más. 


viernes, 25 de mayo de 2012

Apariencias


Cuando, como cada tarde, regrese su padre, volverá su corazón a querer salirse por la boca, el calor por el miedo a verse sorprendido le enrojecerá la cara y torpemente conseguirá dejar la revista en su sitio, como si nadie la hubiese tocado. Cuando mañana de nuevo abra el cajón, uno de los dos ojos verdes de la chica de la portada seguirá asomando a un lado de la taco de sobres que llevan el membrete del honorable despacho que su progenitor dirige. Y como esa, las ha habido a cientos, tantas como sus infidelidades.

jueves, 17 de mayo de 2012

Y grita libertad

Y al otro lado de la ventana, nada de nada. Pensó en el inalcanzable azul celeste, en las inalterables nubes de algodón  que desde su camastro veía todos los días. Ideó la forma de encaramarse a ella y con la cuchara y muchos sorbos de paciencia, horadó  diez escalones en la gigantesca pared. Los años le habían minado la fuerza y la mala comida de aquel antro lo habían convertido en un enclenque. Necesitó más de cien intentos hasta conseguir de un manotazo, destapar la burda mentira, despegar la cartulina del sueño eterno que el alcaide había ordenado colocar.

viernes, 11 de mayo de 2012

NEGRO Y BLANCO


Ese maravilloso viaje que le habían prometido no fue tal y como lo había soñado.  El estómago le subía y le bajaba en cada una de las vueltas que el vagoncito completaba y cada vez que pasaba por la caseta de salida, las carcajadas de aquel negro descafeinado y  loco de calcetines blancos, taladraban los oídos del pequeño. Mientras él lloraba y pataleaba, una de las piruletas prometidas iba de un lado al otro de la boca del flautista farsante que dulcemente había tocado su pífano con la intención de invitar a Gavin a su reino de nunca jamás. 

viernes, 4 de mayo de 2012

El vuelo de un rastrero


Se entrenaban para estar muertos, vivir era un suplicio incluso mas costoso que la propia muerte porque si alguna de las minas que rastreaban explotaba,  pasarían a formar parte de la fila mas indeseable,  la de los tullidos. Por eso, rastreaban rastreando, apoyando todo su cuerpo sobre cada montículo, sobre cada partícula de campo removido  para que si la deflagración se producía, pudiera darles de lleno y así la vida saldría volando.