sábado, 22 de octubre de 2016

Allí donde nace el amor

Al otro lado de la ventana sin rejas, una luz tenue iluminaba la habitación en la que había decidido entrar. Se había descolgado desde la azotea mediante la cuerda que había recogido del patíbulo, dejando en el suelo aquel cuerpo que aún se balanceaba. Se quitó el verduguillo, lo dejó sobre la mesilla, apagó la vela y tanteó las sábanas buscando una vez más el calor de aquella piel que tanto le martirizaba. Se acostó a su lado y como si se tratara de un rito, repitió los mismos movimientos de siempre, esperando la consabida respuesta de Antonio el alcaide.
REC semana 6; 2016-17 (no enviado)

miércoles, 12 de octubre de 2016

La cita de las citas

Cuando se prendieron las cortinas de la cocina ella preparaba la mesa. Había probado a colocar los platos de las dos únicas maneras posibles y finalmente se decidió por dejarlos uno en frente del otro porque en una primera cita no es bueno mostrarse ansiosa. Luego, recolocó el jarroncito, se miró en el espejo, se apretó firmemente las bolsas de los ojos y recorrió con sus manos las arrugas de su soledad previa. En ese instante sonó la sirena de los bomberos haciéndole salir del trance y sentándose en el butacón esperó a que la escalera del camión apareciera con su sargento al otro lado de la ventana.
FINALISTA SEMANAL REC 5ª semana 2016-17

sábado, 1 de octubre de 2016

Pirómano por tristeza

Poco antes de que los domingos fueran amargos una motocicleta paró en lo alto de la colina. Desde allí el viejo contempló el bosque de eucaliptos que bajaba hasta el acantilado, aspiró el aire con la poca fuerza que le quedaba y vislumbró el sendero por el que la gente subía y bajaba cuando no había carreteras ni excavadoras. Las hierbas estaban secas, lo suficientemente altas como para que el fuego cogiese cuerpo rápidamente. Vació la lata sobre el saco que ató a su pecho y encendió la cerilla sin esperar siquiera a que la imagen de los niños jugando en el faro desapareciera de su mente.
REC 4ª semana 2016

sábado, 24 de septiembre de 2016

Otra rara enfermedad

Y le manchaba los dedos de harina al entregarle el paquete porque ella no podía evitarlo; era algo que llevaba con ello toda la vida. Aquel polvo blanco le brotaba sin saber por qué, no tenía antecedentes de molineros, panaderos o pasteleros en su familia, solo una madre que al no soportar su olor, nada más nacer, la comenzó a cubrir diariamente con polvos de talco, para después forrarla con paños de algodón y acostarla durante horas en la cuna. También fue el polvo quién la delató y el culpable de sus 20 años de cárcel hasta conseguir su libertad y el puesto en la oficina de correos.
REC; 3º semana sep 2016

jueves, 15 de septiembre de 2016

Doble mortal y medio

El lápiz con el que ella, cada mañana, se lo dibujaba pareció cobrar vida nada más cerrarse la puerta de casa. La corriente de aire hizo que despegara de la mesa y él,  siguiendo su primer giro con la mirada, vio como las orquídeas se habían desprendido de sus tallos, que ya no había cuadros, que las paredes eran lisas, ya sin corazón alguno. Con el segundo giro, cuando pasó  a la altura  de la mesa del salón, vió en ella el anillo de compromiso y finalmente cuando ya cayó al suelo, lo hizo sobre las cuatro fotografías que lo delataban.
REC, 2ª semana  15/09/2016

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Un punto menos

El masajista no tardó en reconocer aquel lunar bajo la nuca. Hacia unos días que lo había visto entre la muchedumbre vitoreando al dictador, sabía que era él y por eso dejó caer adrede la tarjeta en su bolsillo y esperó. Su resuello y sus toscos pasos en la escalera delataban su bien disimulada brutalidad que ligeramente asomó cuando torpe, desnudo  e indefenso se tumbó en la camilla. Tratando de controlar el temblor de sus manos las deslizó suavemente por aquella espalda robusta impregnada en aceite, escribió ASESINO en pequeño y sacando con habilidad el punzón del bolsillo, lo clavó profundamente en aquel punto negro donde él veía a su hermana.
X REC 1ª semana Setiembre 2016

martes, 12 de abril de 2016

Acusación permanente

Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar. No, no, mejor lánzalas en la Secretaría General. Rápido, a estas horas no habrá nadie. Antes vete y compra una de esas máquinas sopladoras de hojas para los jardines, acércate con sigilo y entra por la puerta de atrás, sube al despacho de Carlos, cierra bien las ventanas, deja abierta la puerta de la biblioteca y de la Sala de Reuniones, derrámame en la mesa kilométrica de caoba, enciende la máquina y sopla bien fuerte hasta que mis millones de partículas se hayan posado en cada uno de los resquicios del sitio en el que decidieron callarme para siempre.

Rec 18/04/2016