sábado, 1 de octubre de 2016

Pirómano por tristeza

Poco antes de que los domingos fueran amargos una motocicleta paró en lo alto de la colina. Desde allí el viejo contempló el bosque de eucaliptos que bajaba hasta el acantilado, aspiró el aire con la poca fuerza que le quedaba y vislumbró el sendero por el que la gente subía y bajaba cuando no había carreteras ni excavadoras. Las hierbas estaban secas, lo suficientemente altas como para que el fuego cogiese cuerpo rápidamente. Vació la lata sobre el saco que ató a su pecho y encendió la cerilla sin esperar siquiera a que la imagen de los niños jugando en el faro desapareciera de su mente.
REC 4ª semana 2016

sábado, 24 de septiembre de 2016

Otra rara enfermedad

Y le manchaba los dedos de harina al entregarle el paquete porque ella no podía evitarlo; era algo que llevaba con ello toda la vida. Aquel polvo blanco le brotaba sin saber por qué, no tenía antecedentes de molineros, panaderos o pasteleros en su familia, solo una madre que al no soportar su olor, nada más nacer, la comenzó a cubrir diariamente con polvos de talco, para después forrarla con paños de algodón y acostarla durante horas en la cuna. También fue el polvo quién la delató y el culpable de sus 20 años de cárcel hasta conseguir su libertad y el puesto en la oficina de correos.
REC; 3º semana sep 2016

jueves, 15 de septiembre de 2016

Doble mortal y medio

El lápiz con el que ella, cada mañana, se lo dibujaba pareció cobrar vida nada más cerrarse la puerta de casa. La corriente de aire hizo que despegara de la mesa y él,  siguiendo su primer giro con la mirada, vio como las orquídeas se habían desprendido de sus tallos, que ya no había cuadros, que las paredes eran lisas, ya sin corazón alguno. Con el segundo giro, cuando pasó  a la altura  de la mesa del salón, vió en ella el anillo de compromiso y finalmente cuando ya cayó al suelo, lo hizo sobre las cuatro fotografías que lo delataban.
REC, 2ª semana  15/09/2016

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Un punto menos

El masajista no tardó en reconocer aquel lunar bajo la nuca. Hacia unos días que lo había visto entre la muchedumbre vitoreando al dictador, sabía que era él y por eso dejó caer adrede la tarjeta en su bolsillo y esperó. Su resuello y sus toscos pasos en la escalera delataban su bien disimulada brutalidad que ligeramente asomó cuando torpe, desnudo  e indefenso se tumbó en la camilla. Tratando de controlar el temblor de sus manos las deslizó suavemente por aquella espalda robusta impregnada en aceite, escribió ASESINO en pequeño y sacando con habilidad el punzón del bolsillo, lo clavó profundamente en aquel punto negro donde él veía a su hermana.
X REC 1ª semana Setiembre 2016

martes, 12 de abril de 2016

Acusación permanente

Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar. No, no, mejor lánzalas en la Secretaría General. Rápido, a estas horas no habrá nadie. Antes vete y compra una de esas máquinas sopladoras de hojas para los jardines, acércate con sigilo y entra por la puerta de atrás, sube al despacho de Carlos, cierra bien las ventanas, deja abierta la puerta de la biblioteca y de la Sala de Reuniones, derrámame en la mesa kilométrica de caoba, enciende la máquina y sopla bien fuerte hasta que mis millones de partículas se hayan posado en cada uno de los resquicios del sitio en el que decidieron callarme para siempre.

Rec 18/04/2016

jueves, 17 de marzo de 2016

Salvavidas

Las palabras que ha aprendido por la noche, aún no sabiendo muy lo que significan, las usará mañana. Cuando el sol asome será empujada a la barca mientras se coloca el chaleco. Sentada ya y apenas pudiéndose mover entre tantos cuerpos, conseguirá mirar de nuevo el papel en el que las apuntó. Las repetirá mentalmente mientras dure el trayecto y finalmente en cuanto la cojan en brazos dirá en una especie de inglés: ¡¡Estoy embarazada, estoy embarazada!!.
REC 21/03/2016

jueves, 3 de marzo de 2016

¿INMORTAL?

Serán solo cien palabras, no les quitaré mucho mas tiempo. Nací en el extremo norte  como una pequeña ventisca en el seno de una sencilla familia, crecí y me hice violento, a ratos pendenciero, robé y ultrajé  no solo a los míos, llegué a creerme  un huracán cuando junto a otros malos vientos impusimos la ley del miedo. Volábamos libres entre calles estrechas, entrando en silencio en las casas y saliendo entre gritos,  nadie nos cerraba el paso. Y ocurrió, como que el viento algún día se extingue, que nuestra suerte cambió, que nuestros trajes negros se tornaron naranjas y hoy mismo nos apagaremos.
REC 03/03/2016